La clase de ayer me demostró que un buen alegato, puede derribar cualquier clase de conclusión que el tribunal hubiera adoptado durante el juicio.
En efecto, cuando pasó al frente el equipo 2, los demás teníamos que actuar como jueces.
He de aclarar que en caso de ser realmente juez, tendría que haberme excusado, en virtud a mi prejuzgamiento sobre el caso concreto. Es que, sea porqué lo escuche desde chica, o por mi religión, o por lo que sea, yo estoy convencida de que resulta acertado el destierro de Adán y Eva del Edén.
Pero después de escuchar los alegatos de la defensa (en particular de nuestro compañero que desconozco el nombre), todos los preconceptos se pusieron en duda. En ese momento, estuve de acuerdo en la decisión de la mayoría, por cuanto Adán y Eva resultaban inocentes y el destierro era injustificado.
Mis convicciones son otras, pero intenté hacer un esfuerzo por dejar fuera mis preconceptos, y utilizar de base solamente lo que plantearon las partes. Sólo en ese momento, permití que mi decisión se basará en lo manifestado en los alegatos.
Media hora después, mis preconceptos volvieron, y no podía creer como pude avalar “esa resolución”.
Esto, si bien es un ejercicio de clase (y podría ser enfocado desde miles de puntos de vista) me llevó a tres conclusiones que son las que quiero compartir con todos, y por lo único que expuse con tanto detalle mis creencias y percepciones:
1º.- Un buen alegato puede hacer dudar al juez, a pesar de las conclusiones que haya elaborado a lo largo del juicio.
2º.- Esa duda (si el prejuicio era firme) no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo, por lo que, la INMEDIACIÓN resulta fundamental.
3º.- LA PARCIALIDAD DEL JUZGADOR mata al ALEGATO BRILLANTE.
(En tanto, el Juez parcial no siempre va a resolver en base a lo que las partes desarrollen en el debate. En consecuencia, no corramos riesgos; SERIO Y FUNDADO TEMOR DE PARCIALIDAD = RECUSACIÓN)
En efecto, cuando pasó al frente el equipo 2, los demás teníamos que actuar como jueces.
He de aclarar que en caso de ser realmente juez, tendría que haberme excusado, en virtud a mi prejuzgamiento sobre el caso concreto. Es que, sea porqué lo escuche desde chica, o por mi religión, o por lo que sea, yo estoy convencida de que resulta acertado el destierro de Adán y Eva del Edén.
Pero después de escuchar los alegatos de la defensa (en particular de nuestro compañero que desconozco el nombre), todos los preconceptos se pusieron en duda. En ese momento, estuve de acuerdo en la decisión de la mayoría, por cuanto Adán y Eva resultaban inocentes y el destierro era injustificado.
Mis convicciones son otras, pero intenté hacer un esfuerzo por dejar fuera mis preconceptos, y utilizar de base solamente lo que plantearon las partes. Sólo en ese momento, permití que mi decisión se basará en lo manifestado en los alegatos.
Media hora después, mis preconceptos volvieron, y no podía creer como pude avalar “esa resolución”.
Esto, si bien es un ejercicio de clase (y podría ser enfocado desde miles de puntos de vista) me llevó a tres conclusiones que son las que quiero compartir con todos, y por lo único que expuse con tanto detalle mis creencias y percepciones:
1º.- Un buen alegato puede hacer dudar al juez, a pesar de las conclusiones que haya elaborado a lo largo del juicio.
2º.- Esa duda (si el prejuicio era firme) no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo, por lo que, la INMEDIACIÓN resulta fundamental.
3º.- LA PARCIALIDAD DEL JUZGADOR mata al ALEGATO BRILLANTE.
(En tanto, el Juez parcial no siempre va a resolver en base a lo que las partes desarrollen en el debate. En consecuencia, no corramos riesgos; SERIO Y FUNDADO TEMOR DE PARCIALIDAD = RECUSACIÓN)